CREER/CREAR: se conjugan igual en primera persona del presente “yo creo”.

 

 

La razón por la cual estos verbos se conjugan igual quizá sea porque resulta imprescindible CREER hacia dentro para poder CREAR hacia fuera.

Creer para crear una transformación hacia fuera, en la base de cualquier transformación hay un deseo, una creencia y una decisión.

Eligir y decidir creer, así se crea una posibilidad, declarándola y creyendo que es posible antes de tener evidencias de que lo es.

Cuando hablamos de dietas de pérdida de peso, sea cual sea, no podemos pensar en un efecto mágico, sino más bien en un efecto Pigmalión.

“Cuenta la leyenda que Pigmalión, rey de Chipre y escultor,  modeló en marfil a Galatea, su mujer ideal. Su estatua era tan bella y perfecta que se enamoró de ella. El rey suplicó a la diosa Afrodita en el Templo que su estatua cobrara vida para poder amarla y ser correspondido por ella. Cuando volvió a casa, besó a Galatea y su expectativa, cargada de deseo, se hizo realidad.”

No es magia y no se trata sólo de creer, se trata de que cambia mi actitud cuando creo, cuando tengo un objetivo bien claro y marcado, cambia la actitud, los gestos, las palabras, hasta el lenguaje no verbal, todo es diferente cuando creo y ese es el camino para alcanzar los objetivos.

 

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